Hubo profes que enseñaban materias. El Oso enseñaba a pensar.
Veinte años en la FI-UNCo, explicando cosas complejas con una claridad que hacía parecer todo sencillo. El tipo de docente que te hacía sentir que si él podía entenderlo, vos también podías.
Una inteligencia extraordinaria con una calidez que la hacía todavía más grande. Nos dejó antes de que pudiéramos despedirnos como merecía.
Pero sigue aquí — en cada egresado que sabe por qué un paquete toma ese camino y no otro.